Un Nombre y un Tiempo
La representación artística de diferentes
objetos, frutas, animales muertos, mesas servidas con
comida, flores en jarrones, ha recibido a través
de los tiempos diversos nombres.
Antes del siglo XV,
estos temas de género
habían estado presentes en la Historia del Arte
como parte de un conjunto más amplio. Por ejemplo,
dentro de una representación de una festividad
en Egipto se puede observar una ofrenda de comida sobre
una mesa. El tema comienza a independizarse en los
Países Bajos e Italia en los siglos XV y XVI,
estableciéndose en estos dos sitios maneras
diferentes de representarlo.
En un inicio se hablaba
de pinturas de flores, frutas, pescados o por otro
lado de banquetes, desayunos o de objetos preciosos.
En Holanda mas o menos por el 1650, se busca brindarle
un nombre genérico Still–leven,
término tomado posiblemente de las lenguas germánicas
que fue muy gustado por traducirse aproximadamente,
como “vida silenciosa” o “modelos
sin movimiento” (esta segunda traducción
es más apegada al idioma de ese momento.
En
el siglo XVIII en Francia se les da el nombre de nature
reposée (cosas en reposo)
y nature inanimée, y con posterioridad
el término de hoy es utilizado nature morte (naturaleza
muerta) que, como lo cita Charles Sterling muy posiblemente
fue dado como una forma despreciativa por parte de
los círculos académicos. Aunque muchos
críticos piensan que los primeros términos
empleados eran muchos más adecuados que este último,
es éste el que se ha difundido desde hace dos
siglos.
Por su parte el término bodegón fue
utilizado mayormente en España para denominar
la representación de comidas y objetos de cocina
y sin duda alguna esta denominación carece de
la amplitud que a naturaleza muerta se le
ha dado.
Sintetizando podemos decir que naturaleza
muerta es
el término mas conocido para denominar la representación
de seres carentes de vida y objetos inmóviles
(inanimados); en este trabajo utilizaremos sin embargo
como sinónimo el término de naturalezas
quietas.
Este tipo de pinturas de género
se comienza a representar desde el siglo XVI, siendo
los Países
Bajos los más prolíficos en cantidad
de obras producidas y los sitios donde podemos decir
surgen pintores especialistas en el tema.
Hay diferentes
motivaciones para que los artistas en esta época
se interesaran por representar estas temáticas
cotidianas. Por ejemplo, las naturalezas quietas le
permitían:
- plasmar efectos ilusorios ya que aplicaban
el conocimiento de las leyes ópticas para imitar
elementos de la naturaleza también;
- la presencia de algunos elemento de la naturaleza
ayudaba a aclarar o fortalecer la representación
de un tema principal, sobre todo en relación
con la simbología religiosa; otro motivo
importante es que
- la imagen de estos elementos permitían
ilustrar la riqueza agrícola, marítima,
existente en ciertos países y grupos
sociales.
Una de las informaciones más importante que
se extrae al analizar las diferentes representaciones
del tema, es sobre la sociedad que los produce, los
cambios en las mentalidades en la conciencia de los
grupos.
No es casual que el tema se vuelva cotidiano desde
el siglo XVI en países como Holanda, ya que
las nuevas técnicas aplicadas a la producción
del agro, habían permitido abundancia y diversidad
de productos. Los temas de mercado se harán
constantes como una forma de evidenciar la riqueza
producida. Tampoco es casual que en dichas pinturas
se representen productos que tienen gran importancia
económica, por ejemplo las reiterativas representaciones
de pescado y comida de mar en la ciudad de La Haya
o las flores y banquetes en Haarlem o los Vanitas de
Leyden, En España la escasez de víveres,
por la difícil situación económica,
dió como resultado la austeridad de los bodegones
de artistas como Sánchez Cotán.
Si bien
es cierto la información que nos brindan
las pinturas existentes se limita casi por completo
a las clases sociales mas adineradas, también
es posible encontrar en las representaciones de mercado,
la gran cantidad de mercancías disponibles para
la compra por parte de los diferentes grupos. La representación
de las comidas en las mesas servidas, permite además
conocer ¿qué se comía a horas
diferentes del día?, así como el tipo
de objetos en donde éstas se servían
y las ambientaciones generales.
En los siglos que hacemos
referencia, se había
establecido una especie de pirámide para ubicar
los temas de representación según su
importancia, Los denominados temas de género
ocupaban el sitio mas bajo en ésta y, dentro
de ellos, la naturaleza inerte uno de menos
importancia. Sin embargo, esto cambiará en el
futuro ya que muchos son los elementos cercanos a la
vida humana que pueden inspirar a los artistas.
Desde
el inicio muchos cosas que representar
Desde
los siglos XV XVI y XVII aparecen ya representados
algunos de los temas que aún hoy están
vigentes y otros que ya casi no interesan a los creadores.
Vamos a comentar a continuación algunos de los
más sobresalientes:
Carnes: El tema
de la carne de animales ha sido muy representado tantocomo
manjar en la mesa o como alusión a lo temporal
de la materia. Por su parte la representación
de pescados, además de su valoración
económica en ciudades como La Haya, cuenta con
dos significaciones de acuerdo al contexto en donde
esté ubicado. Uno la representación del
cuerpo de Cristo y el otro como alusión al
miembro viril masculino (significado compartido con
las zanahorias).
Escenas de caza : Fueron
muy representadas sobre todo para satisfacción
de grupos sociales aristocráticos, que eran
quienes usualmente en la época efectuaban cacerías
organizadas de especies muy valoradas por la exquisités
de sus carnes, sus pieles y plumas entre otros.
Mesas
Servidas: Fue muy
usual la representación de mesas repletas de
comidas que permitían conocer la riqueza de
los grupos sociales dominados gracias a la prodigalidad
de lo servido. Algunas de las comidas que se servían
en ellas eran también ricas en significados
según lo lugares. Por ejemplo el queso tenia
diferentes significados si era pintado en una sociedad
protestante o en una Católica (para los primeros
significaba abstinencia, mientras para los segundos
abundancia).
Cestas de fruta: En
Holanda estuvieron muy ligadas a la representación
de un”simbolismo disimulado” (Panofsky),
algunas veces con connotaciones eróticas, otras
como símbolo de lo efímero de lo material.
Flores: Han
sido muy representadas convirtiéndose a veces
en verdaderos herbarios de ellas como en el caso de
las obras de Juan Brueghel el joven. Su representación,
ahora muy conocida, colocadas en los floreros se vuelve
tema independiente desde fines del siglo XV en Holanda.
Libros: Su
representación
se hizo común desde el siglo XVII al aumentar
el interés por la lectura, se cree que como
una crítica hacia aquellos hombres que a partir
de la creciente edición de libros le dieron
más importancia a éstos que a la religión.
Estos temas cobrarán más o menos importancia
de acuerdo a los países o ciudades en donde
se representan, uno de los más importantes es
el denominado Vanitas , que no hemos querido
mencionar aquí, sino que lo haremos por aparte
a continuación.
Lo
efímero de la materia
“En todas las naturalezas
muertas se muestra, de una manera mas o menos manifiesta,
el tema de la vanidad de las cosas, la queja sobre
la fugacidad de la vida, simbolizada a menudo mediante
una calavera o un reloj…”
Se denominan Vanitas a las naturalezas
quietas, que muestran elementos cuyo significado
nos remite directamente a lo transitorio de la vida
y por ende a la vanidad de las cosas materiales.
La introducción dentro de una composición
de un cráneo humano o un hueso da como resultado
un Vanitas, aunque puede haber un Vanitas sin
la presencia de huesos. La representación
de este tema se relaciona con el cambio de concepción
que de la muerte se da en los siglos XIV y XV, cuando
la solidaridad medieval ha desaparecido y el individuo
está más solo. La representación
se inicia de manera continua (Sterling) en la ciudad
de Leyden en el siglo XVII dentro de una sociedad
calvinista. Según Ingvar Bergstrom el vanitas
utiliza diferentes tipos de símbolos:
- símbolos intelectuales (artes, letras
-libros por ejemplo-).
- símbolo de poder y posición material:
objetos preciosos, monederos, objetos de azañas.
- símbolo de indulgencia sensual: comidas
refinadas, tabaco, instrumentos musicales.
- símbolos de destrucción de la vida
y la materia: libros usados, flores secas, frutas
dañadas, comida añeja,
- símbolos del inexorable paso del tiempo
por ejemplo candelas gastadas y relojes de
arena.
Cualquiera de los elementos antes descritos adquiere
su sentido completo al estar acompañado por
un hueso humano. El efecto se magnifica cuando se yuxtapone,
uno de esos huesos a elementos naturales como flores
o frutas frescas, ya que cambia radicalmente el significado
de las mismas: de algo bello o apetitoso se convierten
en entes de descomposición.
El ilusionismo una forma usual de representar
el tema
“ Este
ilusionismo surgido en el medioevo tardío,
tan importante como principio estético dentro
de la historia del género de la naturaleza
muerta, y que esta basado en una falsa interpretación
de las impresiones alcanzadas a través de
los sentidos, en una confusión de la realidad
con la imitación artística bidimensional
de esta, suponía un estudio sistemático
de las leyes ópticas”.
El uso de
la perspectiva aérea,
el descubrimiento de la pintura al óleo, el
uso del claro oscuro hará que los artistas tomen
como un reto la reproducción de lo existente
de la manera más
veraz posible en la pintura. Es ahí donde la
pintura se consolida como un arte de la ilusión.
El tema de las naturalezas muertas se prestó para
la representación ilusionista o dicho de otra
manera, para producir en el espectador la ilusión
de que los objetos presentes en la pintura son de tres
dimensiones.
La influencia por representar de manera
ilusionista el tema, se extiende de Italia hacia el
norte de Europa. En la Holanda del siglo XVII se va
a volver muy importante el efecto que se denomino “cuadro
en el cuadro”,
que era aquel efecto ilusorio resultado de crear diferentes
planos dentro de la pintura (representación
de obras pintadas dentro de la pintura) para dar como
resultado la sensación ambigua del espectador.
Estos efectos tenían su génesis en el trompe-l ' oeil, un
tipo de pintura que buscaba que las personas al observarla
la percibieran como parte de la realidad y no como
ficción. El trompe-l ' oeil es
pues un juego que busca engañar al espectador.
Sin embargo el arte no solo busca lograr efectos, sino
como hemos visto es muy importante la comunicación
de contenidos y en el tema de las naturalezas muertas el
símbolo tendrá gran importancia.
Simbolismo
latente
Sin duda alguna
lo que el historiador del arte Edwin Panofsky calificó como “símbolo
latente” es fundamental para entender muchas
de las naturalezas quietas pintadas durante
el siglo XV y XVI. Sólo aquellos que comprendieran
los significados podían comprender cabalmente
las alusiones ahí presentes.
Este simbolismo
religioso estaba muy ligado con las fuentes de
la Edad Media. Aunque con anterioridad ya hemos
introducido alusiones alguno de los significados
introducimos ahora otros.
Por ejemplo, las frutas:
uvas peras, manzanas, simbolizaban la sangre de
Cristo mientras la granadilla la resurrección
(retomado del antiguo mito de Proserpina). Por
su parte la cáscara de la nuez abierta recordaba
la madera de la cruz mientras la nuez completa
la naturaleza vivificante de Cristo.
Algunos significados fueron
cambiando conforme el paso del tiempo. Por ejemplo,
las ostras que en el siglo XVII eran consideradas
como símbolo erótico
vaginal (Schneider) anteriormente habían
sido la representación de María como
exquisita perla.
Los insectos que acompañaron
muchas representaciones de comidas, eran los que
le daban a la obra su carácter
simbólico como seres que combaten por el alma
humana. Las mariposas fueron símbolo de santidad
y resurrección y los pericos protectores divinos.
Contrariamente las moscas y libélulas eran seres
vinculados con el mal, que corroen, provenientes del
inframundo como los seres de la tierra tales como gusanos.
Las flores también se han tratado simbólicamente.
Algunas veces como un elemento que le brinda sus atributos
a un personaje principal. Otras como elemento simbólico
religioso, como en el caso de los lirios blancos (iride)
ligados por un lado con Cristo y por el otro con la
virgen María como reina de los cielos. El simbolismo
religioso de las flores aumentó conforme se
fue conociendo más sobre las propiedades curativas
de las mismas.
Cambios formales en la representación
del tema
Así como se dan cambios formales de representación
según el tiempo, es importante mencionar que
también hay diferentes formas de representar
el tema por región. En el norte de Europa se
establece una forma de abordar el tema que se convierte
en internacional y es caracterizada por el detalle
minucioso propio de la Escuela Flamenca, en donde los
objetos están vistos generalmente desde arriba
por lo que pueden ser apreciados individualmente. En
Italia el tema se expresa mas en lo general, mas naturalista,
con luces y sombras pronunciadas que dan sensaciones
menos lineales y mas atmosféricas que en el
Norte y que nos hacen observar la representación
como conjunto.
En los siglos XVI y aún en parte
del siglo XVII la mayoría de las representaciones
estaban dentro de la tendencia de los Países
Bajos, mesas repletas de comidas y objetos, vistas
desde arriba y detalladas minuciosamente.
En el siglo
XVII esta “forma arcaica" comienza
a variar. Los objetos se agrupan y los colores se reducen
creando una ambientación general más
delicada. La presencia del ser humano es ahora representada
a través de "indicios de acciones cuya
espontaneidad contravenía la etiqueta":
manteles arrugados, copas tiradas, saleros abiertos,
entre otros. El elemento pictórico comienza
a sobrepasar la presencia lineal y los objetos representados
dan ahora una apariencia más cercana a la de
la vida diaria, como continuidad del tratamiento italiano
del tema. En un primer momento Pieter Claesz es uno
de los representantes mas sobresalientes de este cambio
y en el segundo será Rembrandt quien con sus
efectos dramáticos de penumbra y luz fortalezca
el efecto pictórico.
Es en este momento en donde
a través de la
captación del tema el artista, ahora se interesará sobre
todo en la representación de los efectos pictóricos
separando el elemento representado de la realidad cotidiana,
Será sin duda alguna un primer paso para lo
que sucederá en el siglo XIX.
Después
de la Guerra de los Treinta Años,
la burguesía holandesa abre la posibilidad de
que los artistas den mas esplendor a sus naturalezas
muertas,decorando con ellas las
habitaciones en donde se dan las fiestas y en donde
se ponen las comidas. Los decorados son de precisión
realista de acuerdo con la influencia flamenca del
momento creándose verdaderas pilas de alimentos
lo que establece un nuevo tipo de naturaleza muerta. Algunas
se efectuarán como decoraciones murales en forma
de paneles, arriba de las puertas se pintarán
frutas y flores.
Los motivos representados se amplían,
el ilusionismo Italiano influye con la inclusión
de esculturas o de imitaciones de éstas en sus
trabajos.
Ruptura en la representación:
siglo XIX
En el siglo XIX las condiciones
cambian y el arte que se produce en París,
capital artística
de ese momento, se extiende rápidamente por
el resto de Europa, con lo que las propuestas artísticas
se uniforman con rapidez. Es en este momento en donde
se marca el inicio del arte moderno. Las pirámides
de importancia temática se abolen, ahora cualquier
tema que el artista asume es igualmente meritorio.
La representación de las naturalezas quietasrompe
su ligamen con el simbolismo y significados asignados
con anterioridad, liberándose de todas las convenciones
pictóricas e intelectuales. El tema se representa
con autonomía, con toda la cohesión interna
que le pertenece.
Los artistas que dejarán huella
en el campo de la Historia del Arte, se enriquecen
con la naturaleza pero conciben sus obras como productos
independientes de la realidad, que les permiten traducir
sus intenciones personales: sean éstas la captación
de la luz, de la emoción, de nuevas formas de
simbolismo, la inclusión del instinto como motor,
entre otros.
Desde este momento las búsquedas
individuales se harán cada día más
evidentes y las fuentes que influyen a los artistas
más
amplias. Algunas formas de representación anteriormente
comunes son retomadas ahora con objetivos diferentes.
Por ejemplo la observación aérea de los
objetos representados, mencionada con anterioridad,
será ahora retomada por artistas como Paul Gauguin,
con el deseo de acentuar la planimetría de la
obra, por ejemplo en su "Bodegón con perritos".
El valor del plano en la creación pictórica
será explotado insistentemente a partir de entonces.
Los objetos representados son aquellos cercanos a la
vida cotidiana del hogar, generalmente objetos humildes
que rodean al artista: frutas, vasijas, adornos, y
otros. En el siglo XIX el artista que representó más
el tema con un carácter personal fue Paul Cezánne.
Cezánne se interesó en la organización
de los objetos analizó su estructura geométrica,
y diseccionó todas las cosas desde diferentes
puntos de vista. Su compañero generacional Vincent
Van Gogh brindó a sus naturalezas muertasuna
gran expresividad, que hacen que éstas se constituyan
en verdaderos autorretratos elaborados a través
de los objetos.
Todo se vale
El siglo XX transgredirá,
renovará y
cambiará el tema. Siguiendo los pasos de Gauguin,
el Fauvismo por ejemplo libera el color de la imitación
de la realidad y lo convierte en un vehículo
del pensamiento y la expresión.
Quizá el
primer gran momento de las naturalezas
muertas en le siglo XX se da con el Cubismo,
que hará del tema su motivo favorito de representación.
Nunca se había dado tanta importancia al objeto,
se reduce, se abrevia, se traspone. El interés
del cubismo analítico por diseccionar la estructura
de los objetos dentro del ambiente será uno
de los aportes más importantes de la década
del siglo XX. Los objetos representados se multiplican
ya que se agregan los objetos encontrados en sitios
urbanos (bares por ejemplo): sillas, cigarros, pipas,
botellas de diferentes tamaños, periódicos,
sacos. La técnica del collage introducido
por los cubistas incorporará a la obra fragmentos
de los objetos, llevando la realidad concreta a la
obra de arte.
Sin embargo, la utilización
de los objetos reales tendrá en el Dadá su
clímax, ya que esta forma de “antiarte” los
revalorizará al utilizarlos por si mismos (sobre
todo los productos de la sociedad de masas) transgrediendo
las convenciones y los modos aceptados para aproximarse
a ellos, los objetos se convierten así mismos
en sistemas artificiales de significados. Un original
titulado “fuente”, por su creador Marcel
Duchamp, se convertirá en una de las primeras naturalezas
quietas objetuales de este siglo que reciben el
nombre de Ready Made. Estamos ya muy lejos de lo producido
en la Holanda de siglo XVII.
Los surrealistas por su
parte, en su deseo de romper las premisas culturales
vigentes, yuxtapondrán
objetos que parecen no estar de alguna forma emparentadas.
Surgen así asociaciones extrañas como
observar una langosta sobre un teléfono (Salvador
Dalí) o una taza con su plato y cuchara de piel
(Oppenhein), o frutas personificadas (Kahlo), que son
sólo algunas posibilidades que los creadores
del inconciente nos aportan.
Una sociedad cada día
más consumista
y masificada convertirá en íconos de
la sociedad moderna los objetos producidos por la industria
y el mercado de la sociedad capitalista. Surge así,
en las décadas de 1950 y 1960 el arte POP, después
del Cubismo el más prolífico en la representación
del tema.
Así como el cubismo amplia los objetos
representados incluyendo todos aquellos presentes en
los bares parisinos, el POP amplia haciendo motivo
de representación
todo lo producido por el mercado para el consumo: hamburguesas,
conos, cajas de hojuelas de maíz, productos
enlatados, platos de plástico, jabones industriales
con sus cajas, en fin todo aquello que supuestamente
habla de “progreso”.
El POP abandona las
convenciones artísticas
del pasado y las remplaza por la reproducción
mecánica, seriamente repetida de las imágenes
prefabricadas. Aunque no busca efectuar una critica
mordaz, evidencia la gran cantidad de productos fruto
de la creciente y expansiva industria. Andy Warhol
al utilizar uno de los productos manufacturados y multiplicados
treinta veces, hace de él una naturaleza
muerta característica de la sociedad de
consumo, ya no es la mesa del hombre rico la que se
representa, sino, las necesidades impuestas por el
mercado a un consumidor masivo y anónimo.
El
POP pone claramente en evidencia como las naturalezas
quietas evolucionan dentro del sistema de representación,
de acuerdo a los cambios de la cultura y la sociedad.
En la denominada era posmoderna, se estudiaron acuciosamente
los elementos y los objetos derivados de la concepción
tradicional del tema (vanitas, mesa doméstica,
vasos con flores) para llegar con libertad a acercamientos
diferentes. Algunos artistas se han interesado por
efectuar sus obras de forma mecánica, otros
lo vuelven ambiguo al realizarlo en escalas superiores
a la humana. Otros son mas convencionales y muestran
los objetos sobre una mesa como una naturaleza clásica,
pero con un concepto diferente convirtiéndose
entonces en una reinterpretación y a la vez
subversión del pasado. Los objetos son extraídos
de su contexto y ubicados en otro.
En fin, los cambios
son muchos y el tema sigue y continuará vigente,
siempre y cuando existan creadores que se permitan
poner su atención
sobre todo aquello que los rodea y que habla de su
tiempo y espacio.
Las naturalezas quietas hablan
por sí solas,
son temas siempre renovados, como se renueva diariamente
la vida. La producción de naturalezas inertes
en el presente siglo lo que ha hecho es ser coherente
con su devenir por lo que debe ser analizada de forma
abierta la renovación constante del tema y desde
luego de la teoría que se formule sobre el mismo.
Naturaleza
muerta, naturaleza inerte, naturaleza quieta vida silenciosa serán
términos
que día a día se ampliarán,
al igual que se amplia el número de objetos
producidos por el agro, por la industria, por la
manufactura individual, intelectual, y otros, otros,
otros.
Naturalezas Quietas en el Arte Costarricense
En Costa Rica la representación artística
de naturalezas muertas, llega junto con la
enseñanza académica. Organizar en un
espacio objetos, réplicas de yeso del arte greco-latino,
joyeros flores y frutas, para que sirvieran de modelo
en el aprendizaje del dibujo y la pintura, del volumen,
la sombra y el color fue usual a fines del siglo XIX
e inicios del siglo XX. Si al estar terminando el trabajo
pictórico éste representaba con aproximación
el modelo real, constituía señal de progreso
por parte del educando.
Artistas de tendencia académica,
nacionales y extranjeras, legaron al arte costarricense naturalezas
inertes que nos permiten observar las latitudes
tropicales en donde se efectuaron los trabajos, ya
que la diversidad de nuestro país les brindó una
gran cantidad de modelos. Frutas como los bananos,
piñas, aguacates, anonas, mangos, pitangas,
legumbres como lechugas, brócoli, verduras como
chayotes, berenjenas, tomates, y en fin, todo aquello
que además de comestible es bello en su forma,
color y textura, se presentó ubicado sobre mesas
con manteles o sin ellos y en algunos casos en ambientaciones
románticas o cotidianas y brindándoles
un aire de suma elegancia.
La representación
de flores legará también
obras de gran belleza en este período, generalmente
representadas en hermosos y finos floreros así como
en compañía de otros objetos. El pintor
que más se inspiró en ellas, especialmente
en las especies de orquídeas, fue el alemán
Emilio Span. La mayoría de sus orquídeas
no entran sin embargo en estas categorías, ya
que son representadas directamente en su ambiente natural,
pero permiten conocer la riqueza de especies existentes.
La delicada pincelada y el trabajo por veladuras de
los autores académicos, permiten captar con
detalle la delicadeza de los pétalos y la sutileza
de los colores de las flores.
Los pintores más
importantes de la época,
Enrique Echandi, Ezequiel Jiménez, Alex Bierig,
Tomás Povedano, Emilio Span y Alejandro Steiner,
entre otros, trasladaron al mundo del arte estos temas
en composiciones abundantes en modelos y por tanto
en formas y colores.
Es importante decir que es a través
de lo representado y no de la forma en que se representa,
donde podemos reconocer como regional las naturalezas
muertas pintadas en la Costa Rica de fines del
siglo pasado e inicios del presente
En la década
del veinte y del treinta, el tema cobra nuevos bríos
al producirse cambios en el terreno artístico.
El deseo de representar lo cotidiano, no sólo
como un medio para efectuar estudios formales y cromáticos,
sino por la vinculación afectiva con el entorno,
hace que las naturalezas quietas de esta época
cobren una dimensión nueva.
Observamos ahora
la presencia de objetos más
sencillos, en composiciones más simples con
contrastes cromáticos fuertes y con una ejecución
que permite dejar la huella del pincel y una cantidad
generosa de pigmento.
En los autores de esta generación
no se busca representar detalladamente el objeto, sino
aproximarse a éste en su volumen general y color
independiente, lo que constituye indiscutiblemente
el legado de los tres grandes maestros europeos de
fines del siglo XIX: Vincent Van Gogh, Paul Gauguin
y Paul Cezanne. La pintura de Francisco Zúñiga
en su etapa costarricense, es un buen ejemplo de la
asimilación de esta
tendencia y de otras que llegan a Costa Rica en estas
primeras décadas del siglo XX.
En los años
cuarenta se renueva la enseñanza
universitaria en arte gracias a los cambios impuestos
por Teodorico Quirós y Margarita Bertheau, los
temas de las naturalezas muertas continuaron
siendo modelos favoritos para el aprendizaje académico,
pero ya se permite más libertad en la representación
pictórica, por lo que el tema de las flores
se vuelve uno de los favoritos.
Son muchos los pintores
que han ejecutado obras que representan flores en las
técnicas de la acuarela
y el óleo, pero sin duda alguna entre las artistas
más sobresalientes de las décadas del
cuarenta y cincuenta son Margarita Bertheau, Flora
Luján. Además de producir algunas de
las más exquisitas pinturas de flores, Bertheau
influye con su técnica de ejecución a
toda una escuela ‑por su actividad docente- en
donde la mancha juega un papel fundamental, permitiendo
que las formas se extiendan sobre el fondo con libertad,
sin límites lineales pronunciados. En relación
a esta artista es también importante anotar
su papel sobresaliente en la divulgación de
la técnica de la acuarela, que gracias a ella
y a Fausto Pacheco, tiene un papel de relevancia dentro
de la pintura costarricense y por tanto en la pintura
de temas de flores por las transparencias que permite,
ideales para la representación de superficies
delicadas.
Como sucedió en el resto de Occidente,
a medida que el siglo XX transcurría el artista
fue cobrando libertad en la forma de abordar el tema,
aproximándose
cada cual a la tendencia que le fuera mas afín
según su propia sensibilidad. Costa Rica no
será la excepción, las naturalezas
quietas continúan siendo temas de interés
y son abordadas por algunos creadores como sus motivos
centrales así como para la mayoría son
tan sólo temas interesantes para representar
de vez en cuando.
Una de las pocas artistas que se
ha dedicado seriamente a trabajar el tema y además
a innovarlo a nivel técnico con el uso de la
chatarra, es Zulay Soto, quien con acierto ha logrado
un gran lirismo en sus composiciones hechas con este
material industrial. Luis Chacón ha hecho lo
propio en la pintura mediante el uso de una paleta
de gran sentido cromático
y factura desenfadada para representar constantemente
el tema de las flores. Chacón también
está trabajando las naturalezas quietas en
cerámica, en una posición interesante,
ya que se encuentra en el justo medio de dos campos:
el arte y la artesanía; al utilizar las técnicas
de la manufactura industrializada de la cerámica
y crear composiciones que luego pinta.
Otros creadores
que abordan el tema con sumo interés
dentro de un nuevo realismo, son Gonzalo Morales Sáurez
y Hernán Pérez. Estos artistas recrean
los elementos con gran detalle, ubicándolos
dentro de ambientaciones que se toman inquietantes.
En las generaciones mas recientes y con un tratamiento
contemporáneo del tema, algunos artistas han
creado series en donde se retoma la temática,
un caso sobresaliente es el de Manuel Zumbado, Mirtha
Castro, los Vanitas de José Miguel
Rojas, la sacralización del alimento en las
instalaciones de Rafael Ottón Solís.
Dentro de este espectro no podían faltar los
aportes en las técnicas fotográficas.
Una serie interesante es la del artista Jorge Albán
quien construyó un grupo de naturalezas
inertes, extrayendo los objetos de su contexto
e insertándolos en juegos de oposiciones: natural
o manufacturado, delicado o agresivo, suave o duro.
Por su parte, Victoria Cabezas en su interés
por los objetos que revelan las costumbres y gustos
del pueblo, los ha registrado dentro de sus ambientes
evidenciando los contrastes existentes en relación
con el gusto y las creencias de las gentes.
El desarrollo
en la representación de los
temas de naturalezas quietas en Costa Rica,
como en el resto de Latinoamérica, es independiente
de su fuente europea, tanto por su cronología
como también porque muchos de los temas de interés
en ese continente no tuvieron relevancia en contextos
socioculturales diferentes. En nuestro país
la representación de los Vanitas y
de la objetivación de lo sagrado en lo material
ha sido representado escasamente. Sin embargo hay que
señalar el interés de artistas como José Miguel
Rojas por la representación del Vanitas en
su pintura e instalaciones y del nicaragüense
Alberto Ycaza por hacer de los objetos representados
puntos de unión con lo trascendente.
Como hemos
visto brevemente, actualmente en Costa Rica las propuestas
de naturalezas quietas son
tantas como el número de artistas que deseen
representarlas. Los motivos se amplían día
con día enriqueciendo el universo del tema abriendo
así horizontes mas amplios para los artistas
y el público. Para algunos unos límites
tan amplios son inconcebibles, por lo que no dudamos
que un buen número de las propuestas que hoy
incluimos en la exhibición como naturalezas
muertas no sean consideradas por algunos dentro
de la temática. Sin embargo el mundo sigue y
la imaginación de los artistas continuará ampliando
el panorama de la Historia del Arte y las lecturas
de la información abrirán también
un número infinito de posibilidades. Así sea.
Ileana Alvarado Venegas
Norbert Schneider:
Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág.
86.
Norbert Schneider:
Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág.
13.
Norbert Schneider:
Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág.
15.
Dadá:
movimiento que surge como un propuesta irónica
antártica por el desencanto proveniente de la
sacralización del arte.
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