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  • De frutas verduras y otras cosas
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Introducción

 El ser humano, como ente creador que es, ha representado mediante el arte todo aquello que lo rodea. El mundo conocido ha sido recreado y se han originado en imágenes otros mundos nuevos.

En este vasto terreno, los elementos y objetos cotidianos que nos rodean, esos seres o cosas carentes de movimiento, han jugado un papel muy importante. Representados constantemente desde el siglo XVI, es hasta el siglo XIX que el tema de las naturalezas muertas es considerado de igual importancia que otros motivos de representación.
A partir de ese momento las flores, comidas, vajillas,

libros o chunches en general (objetos sin nombre específico), permitirán al artista recrear su mundo propio, dentro del estilo o tendencia particular que lo caracterice.

Al observar todo lo que le rodea el ojo humano elige sus motivos. Las flores que alegran el jardín, son sacadas de ese su ambiente natural y colocadas en floreros dentro de espacios de nuestro hogar, las frutas y verduras que vamos a comer, son colocadas en canastas cajas o sobre las pilas de nuestras cocinas, conviviendo en armonía cromática zanahorias, sandías, remolachas y berros (formas y colores que al ser observadas juntas agudizan con su color nuestra retina); los zapatos tirados en el piso, los objetos acumulados en nuestro escritorio, en fin, diseños que nos rodean, naturales o fabricados, ricos en formas y colores.

Surge así el goce estético de lo cotidiano, y como resultado, el deseo de perpetuar a través de la pintura y del arte popular, aquello observado, para que así alegre de forma permanente nuestra vivencia diaria. Los fruteros de plástico, cera, madera, colocados en las mesas de tantas casas costarricenses, así como las reducciones o pinturas originales de flores, frutas y verduras, aunque menos frecuentes hoy día, han rodeado nuestra existencia en los comedores y cocinas de casas. Para muchos son tan sólo la presencia del Kitch pero la verdad es que constituyen un claro ejemplo de esa admiración constante que el hombre tiene ante la naturaleza y todo aquello que lo rodea.

"De frutas, verduras y otras cosas" es una exposición temática con un porte fundamentalmente de arte costarricense, pero enriquecida con obra de creadores de otras nacionalidades como es el caso de Armando Morales, Katti Horna, Moisés Barrios, entre otros. La exposición pretende ser un acercamiento a este tema inagotable, siempre vigente dentro de la Historia del Arte Occidental, ya que mientras hayan artistas que se maravillen de la belleza o deseen trasmitir un mensaje, analizar una estructura usando como motivo, comida, flores, zapatos, escobas, plumas, teléfonos, percoladores, el tema de las naturalezas quietas será reactualizado, renovado, ampliado y por tanto continuará con vida.

Kitch: se dice de aquellos objetos producidos por medios masivos que en muchos de los casos reproducen elementos de otras calidades en materiales baratos Ejemplo de kitch es la reproducción en plástico amarillo de una pieza de oro precolombino.

   
“En efecto las naturalezas muertas, aparte de servir como documentos de la historia de la cultura, dan testimonio de los cambios sufridos por la conciencia y las mentalidades. Nos instruyen, unas veces muy directa, y otras discretamente, sobre cambios históricos en lo que respecta a la sensualidad, a la idea de la muerte o sobre la lenta penetración de los nuevos conocimientos logrados en el campo de las ciencias naturales en el modelo de la realidad heredado de la Edad Media”

   
Revisión Sobre la Historia del Tema
   

Un Nombre y un Tiempo

La representación artística de diferentes objetos, frutas, animales muertos, mesas servidas con comida, flores en jarrones, ha recibido a través de los tiempos diversos nombres.

Antes del siglo XV, estos temas de género habían estado presentes en la Historia del Arte como parte de un conjunto más amplio. Por ejemplo, dentro de una representación de una festividad en Egipto se puede observar una ofrenda de comida sobre una mesa. El tema comienza a independizarse en los Países Bajos e Italia en los siglos XV y XVI, estableciéndose en estos dos sitios maneras diferentes de representarlo.

En un inicio se hablaba de pinturas de flores, frutas, pescados o por otro lado de banquetes, desayunos o de objetos preciosos. En Holanda mas o menos por el 1650, se busca brindarle un nombre genérico Still–leven, término tomado posiblemente de las lenguas germánicas que fue muy gustado por traducirse aproximadamente, como “vida silenciosa” o “modelos sin movimiento” (esta segunda traducción es más apegada al idioma de ese momento.

En el siglo XVIII en Francia se les da el nombre de nature reposée (cosas en reposo) y nature inanimée, y con posterioridad el término de hoy es utilizado nature morte (naturaleza muerta) que, como lo cita Charles Sterling muy posiblemente fue dado como una forma despreciativa por parte de los círculos académicos. Aunque muchos críticos piensan que los primeros términos empleados eran muchos más adecuados que este último, es éste el que se ha difundido desde hace dos siglos.

Por su parte el término bodegón fue utilizado mayormente en España para denominar la representación de comidas y objetos de cocina y sin duda alguna esta denominación carece de la amplitud que a naturaleza muerta se le ha dado.

Sintetizando podemos decir que naturaleza muerta es el término mas conocido para denominar la representación de seres carentes de vida y objetos inmóviles (inanimados); en este trabajo utilizaremos sin embargo como sinónimo el término de naturalezas quietas.

Este tipo de pinturas de género se comienza a representar desde el siglo XVI, siendo los Países Bajos los más prolíficos en cantidad de obras producidas y los sitios donde podemos decir surgen pintores especialistas en el tema.

Hay diferentes motivaciones para que los artistas en esta época se interesaran por representar estas temáticas cotidianas. Por ejemplo, las naturalezas quietas le permitían:

  • plasmar efectos ilusorios ya que aplicaban el conocimiento de las leyes ópticas para imitar elementos de la naturaleza también;
  • la presencia de algunos elemento de la naturaleza ayudaba a aclarar o fortalecer la representación de un tema principal, sobre todo en relación con la simbología religiosa; otro motivo importante es que
  • la imagen de estos elementos permitían ilustrar la riqueza agrícola, marítima, existente en ciertos países y grupos sociales.

Una de las informaciones más importante que se extrae al analizar las diferentes representaciones del tema, es sobre la sociedad que los produce, los cambios en las mentalidades en la conciencia de los grupos.

No es casual que el tema se vuelva cotidiano desde el siglo XVI en países como Holanda, ya que las nuevas técnicas aplicadas a la producción del agro, habían permitido abundancia y diversidad de productos. Los temas de mercado se harán constantes como una forma de evidenciar la riqueza producida. Tampoco es casual que en dichas pinturas se representen productos que tienen gran importancia económica, por ejemplo las reiterativas representaciones de pescado y comida de mar en la ciudad de La Haya o las flores y banquetes en Haarlem o los Vanitas de Leyden, En España la escasez de víveres, por la difícil situación económica, dió como resultado la austeridad de los bodegones de artistas como Sánchez Cotán.

Si bien es cierto la información que nos brindan las pinturas existentes se limita casi por completo a las clases sociales mas adineradas, también es posible encontrar en las representaciones de mercado, la gran cantidad de mercancías disponibles para la compra por parte de los diferentes grupos. La representación de las comidas en las mesas servidas, permite además conocer ¿qué se comía a horas diferentes del día?, así como el tipo de objetos en donde éstas se servían y las ambientaciones generales.

En los siglos que hacemos referencia, se había establecido una especie de pirámide para ubicar los temas de representación según su importancia, Los denominados temas de género ocupaban el sitio mas bajo en ésta y, dentro de ellos, la naturaleza inerte uno de menos importancia. Sin embargo, esto cambiará en el futuro ya que muchos son los elementos cercanos a la vida humana que pueden inspirar a los artistas.

Desde el inicio muchos cosas que representar

Desde los siglos XV XVI y XVII aparecen ya representados algunos de los temas que aún hoy están vigentes y otros que ya casi no interesan a los creadores. Vamos a comentar a continuación algunos de los más sobresalientes:

Carnes: El tema de la carne de animales ha sido muy representado tantocomo manjar en la mesa o como alusión a lo temporal de la materia. Por su parte la representación de pescados, además de su valoración económica en ciudades como La Haya, cuenta con dos significaciones de acuerdo al contexto en donde esté ubicado. Uno la representación del cuerpo de Cristo y el otro como alusión al miembro viril masculino (significado compartido con las zanahorias).

Escenas de caza : Fueron muy representadas sobre todo para satisfacción de grupos sociales aristocráticos, que eran quienes usualmente en la época efectuaban cacerías organizadas de especies muy valoradas por la exquisités de sus carnes, sus pieles y plumas entre otros.

Mesas Servidas: Fue muy usual la representación de mesas repletas de comidas que permitían conocer la riqueza de los grupos sociales dominados gracias a la prodigalidad de lo servido. Algunas de las comidas que se servían en ellas eran también ricas en significados según lo lugares. Por ejemplo el queso tenia diferentes significados si era pintado en una sociedad protestante o en una Católica (para los primeros significaba abstinencia, mientras para los segundos abundancia).

Cestas de fruta: En Holanda estuvieron muy ligadas a la representación de un”simbolismo disimulado” (Panofsky), algunas veces con connotaciones eróticas, otras como símbolo de lo efímero de lo material.

Flores: Han sido muy representadas convirtiéndose a veces en verdaderos herbarios de ellas como en el caso de las obras de Juan Brueghel el joven. Su representación, ahora muy conocida, colocadas en los floreros se vuelve tema independiente desde fines del siglo XV en Holanda.

Libros: Su representación se hizo común desde el siglo XVII al aumentar el interés por la lectura, se cree que como una crítica hacia aquellos hombres que a partir de la creciente edición de libros le dieron más importancia a éstos que a la religión.

Estos temas cobrarán más o menos importancia de acuerdo a los países o ciudades en donde se representan, uno de los más importantes es el denominado Vanitas , que no hemos querido mencionar aquí, sino que lo haremos por aparte a continuación.  

Lo efímero de la materia  

“En todas las naturalezas muertas se muestra, de una manera mas o menos manifiesta, el tema de la vanidad de las cosas, la queja sobre la fugacidad de la vida, simbolizada a menudo mediante una calavera o un reloj…”

 Se denominan Vanitas a las naturalezas quietas, que muestran elementos cuyo significado nos remite directamente a lo transitorio de la vida y por ende a la vanidad de las cosas materiales. La introducción dentro de una composición de un cráneo humano o un hueso da como resultado un Vanitas, aunque puede haber un Vanitas sin la presencia de huesos. La representación de este tema se relaciona con el cambio de concepción que de la muerte se da en los siglos XIV y XV, cuando la solidaridad medieval ha desaparecido y el individuo está más solo. La representación se inicia de manera continua (Sterling) en la ciudad de Leyden en el siglo XVII dentro de una sociedad calvinista. Según Ingvar Bergstrom el vanitas utiliza diferentes tipos de símbolos:

  • símbolos intelectuales (artes, letras -libros por ejemplo-).
  • símbolo de poder y posición material: objetos preciosos, monederos, objetos de azañas.
  • símbolo de indulgencia sensual: comidas refinadas, tabaco, instrumentos musicales.
  • símbolos de destrucción de la vida y la materia: libros usados, flores secas, frutas dañadas, comida añeja,
  • símbolos del inexorable paso del tiempo por ejemplo candelas gastadas y relojes de arena.

Cualquiera de los elementos antes descritos adquiere su sentido completo al estar acompañado por un hueso humano. El efecto se magnifica cuando se yuxtapone, uno de esos huesos a elementos naturales como flores o frutas frescas, ya que cambia radicalmente el significado de las mismas: de algo bello o apetitoso se convierten en entes de descomposición.

El ilusionismo una forma usual de representar el tema

  Este ilusionismo surgido en el medioevo tardío, tan importante como principio estético dentro de la historia del género de la naturaleza muerta, y que esta basado en una falsa interpretación de las impresiones alcanzadas a través de los sentidos, en una confusión de la realidad con la imitación artística bidimensional de esta, suponía un estudio sistemático de las leyes ópticas”.

El uso de la perspectiva aérea, el descubrimiento de la pintura al óleo, el uso del claro oscuro hará que los artistas tomen como un reto la reproducción de lo existente de la manera más veraz posible en la pintura. Es ahí donde la pintura se consolida como un arte de la ilusión.

El tema de las naturalezas muertas se prestó para la representación ilusionista o dicho de otra manera, para producir en el espectador la ilusión de que los objetos presentes en la pintura son de tres dimensiones.

La influencia por representar de manera ilusionista el tema, se extiende de Italia hacia el norte de Europa. En la Holanda del siglo XVII se va a volver muy importante el efecto que se denomino “cuadro en el cuadro”, que era aquel efecto ilusorio resultado de crear diferentes planos dentro de la pintura (representación de obras pintadas dentro de la pintura) para dar como resultado la sensación ambigua del espectador. Estos efectos tenían su génesis en el trompe-l ' oeil, un tipo de pintura que buscaba que las personas al observarla la percibieran como parte de la realidad y no como ficción. El trompe-l ' oeil es pues un juego que busca engañar al espectador.

Sin embargo el arte no solo busca lograr efectos, sino como hemos visto es muy importante la comunicación de contenidos y en el tema de las naturalezas muertas el símbolo tendrá gran importancia.

Simbolismo latente

Sin duda alguna lo que el historiador del arte Edwin Panofsky calificó como “símbolo latente” es fundamental para entender muchas de las naturalezas quietas pintadas durante el siglo XV y XVI. Sólo aquellos que comprendieran los significados podían comprender cabalmente las alusiones ahí presentes.

Este simbolismo religioso estaba muy ligado con las fuentes de la Edad Media. Aunque con anterioridad ya hemos introducido alusiones alguno de los significados introducimos ahora otros.

Por ejemplo, las frutas: uvas peras, manzanas, simbolizaban la sangre de Cristo mientras la granadilla la resurrección (retomado del antiguo mito de Proserpina). Por su parte la cáscara de la nuez abierta recordaba la madera de la cruz mientras la nuez completa la naturaleza vivificante de Cristo.

Algunos significados fueron cambiando conforme el paso del tiempo. Por ejemplo, las ostras que en el siglo XVII eran consideradas como símbolo erótico vaginal (Schneider) anteriormente habían sido la representación de María como exquisita perla.

Los insectos que acompañaron muchas representaciones de comidas, eran los que le daban a la obra su carácter simbólico como seres que combaten por el alma humana. Las mariposas fueron símbolo de santidad y resurrección y los pericos protectores divinos. Contrariamente las moscas y libélulas eran seres vinculados con el mal, que corroen, provenientes del inframundo como los seres de la tierra tales como gusanos.

Las flores también se han tratado simbólicamente. Algunas veces como un elemento que le brinda sus atributos a un personaje principal. Otras como elemento simbólico religioso, como en el caso de los lirios blancos (iride) ligados por un lado con Cristo y por el otro con la virgen María como reina de los cielos. El simbolismo religioso de las flores aumentó conforme se fue conociendo más sobre las propiedades curativas de las mismas.

Cambios formales en la representación del tema

Así como se dan cambios formales de representación según el tiempo, es importante mencionar que también hay diferentes formas de representar el tema por región. En el norte de Europa se establece una forma de abordar el tema que se convierte en internacional y es caracterizada por el detalle minucioso propio de la Escuela Flamenca, en donde los objetos están vistos generalmente desde arriba por lo que pueden ser apreciados individualmente. En Italia el tema se expresa mas en lo general, mas naturalista, con luces y sombras pronunciadas que dan sensaciones menos lineales y mas atmosféricas que en el Norte y que nos hacen observar la representación como conjunto.

En los siglos XVI y aún en parte del siglo XVII la mayoría de las representaciones estaban dentro de la tendencia de los Países Bajos, mesas repletas de comidas y objetos, vistas desde arriba y detalladas minuciosamente.

En el siglo XVII esta “forma arcaica" comienza a variar. Los objetos se agrupan y los colores se reducen creando una ambientación general más delicada. La presencia del ser humano es ahora representada a través de "indicios de acciones cuya espontaneidad contravenía la etiqueta": manteles arrugados, copas tiradas, saleros abiertos, entre otros. El elemento pictórico comienza a sobrepasar la presencia lineal y los objetos representados dan ahora una apariencia más cercana a la de la vida diaria, como continuidad del tratamiento italiano del tema. En un primer momento Pieter Claesz es uno de los representantes mas sobresalientes de este cambio y en el segundo será Rembrandt quien con sus efectos dramáticos de penumbra y luz fortalezca el efecto pictórico.

Es en este momento en donde a través de la captación del tema el artista, ahora se interesará sobre todo en la representación de los efectos pictóricos separando el elemento representado de la realidad cotidiana, Será sin duda alguna un primer paso para lo que sucederá en el siglo XIX.

Después de la Guerra de los Treinta Años, la burguesía holandesa abre la posibilidad de que los artistas den mas esplendor a sus naturalezas muertas,decorando con ellas las habitaciones en donde se dan las fiestas y en donde se ponen las comidas. Los decorados son de precisión realista de acuerdo con la influencia flamenca del momento creándose verdaderas pilas de alimentos lo que establece un nuevo tipo de naturaleza muerta. Algunas se efectuarán como decoraciones murales en forma de paneles, arriba de las puertas se pintarán frutas y flores.

Los motivos representados se amplían, el ilusionismo Italiano influye con la inclusión de esculturas o de imitaciones de éstas en sus trabajos.

Ruptura en la representación: siglo XIX

En el siglo XIX las condiciones cambian y el arte que se produce en París, capital artística de ese momento, se extiende rápidamente por el resto de Europa, con lo que las propuestas artísticas se uniforman con rapidez. Es en este momento en donde se marca el inicio del arte moderno. Las pirámides de importancia temática se abolen, ahora cualquier tema que el artista asume es igualmente meritorio. La representación de las naturalezas quietasrompe su ligamen con el simbolismo y significados asignados con anterioridad, liberándose de todas las convenciones pictóricas e intelectuales. El tema se representa con autonomía, con toda la cohesión interna que le pertenece.

Los artistas que dejarán huella en el campo de la Historia del Arte, se enriquecen con la naturaleza pero conciben sus obras como productos independientes de la realidad, que les permiten traducir sus intenciones personales: sean éstas la captación de la luz, de la emoción, de nuevas formas de simbolismo, la inclusión del instinto como motor, entre otros.

Desde este momento las búsquedas individuales se harán cada día más evidentes y las fuentes que influyen a los artistas más amplias. Algunas formas de representación anteriormente comunes son retomadas ahora con objetivos diferentes. Por ejemplo la observación aérea de los objetos representados, mencionada con anterioridad, será ahora retomada por artistas como Paul Gauguin, con el deseo de acentuar la planimetría de la obra, por ejemplo en su "Bodegón con perritos". El valor del plano en la creación pictórica será explotado insistentemente a partir de entonces.

Los objetos representados son aquellos cercanos a la vida cotidiana del hogar, generalmente objetos humildes que rodean al artista: frutas, vasijas, adornos, y otros. En el siglo XIX el artista que representó más el tema con un carácter personal fue Paul Cezánne. Cezánne se interesó en la organización de los objetos analizó su estructura geométrica, y diseccionó todas las cosas desde diferentes puntos de vista. Su compañero generacional Vincent Van Gogh brindó a sus naturalezas muertasuna gran expresividad, que hacen que éstas se constituyan en verdaderos autorretratos elaborados a través de los objetos.

Todo se vale

El siglo XX transgredirá, renovará y cambiará el tema. Siguiendo los pasos de Gauguin, el Fauvismo por ejemplo libera el color de la imitación de la realidad y lo convierte en un vehículo del pensamiento y la expresión.

Quizá el primer gran momento de las naturalezas muertas en le siglo XX se da con el Cubismo, que hará del tema su motivo favorito de representación. Nunca se había dado tanta importancia al objeto, se reduce, se abrevia, se traspone. El interés del cubismo analítico por diseccionar la estructura de los objetos dentro del ambiente será uno de los aportes más importantes de la década del siglo XX. Los objetos representados se multiplican ya que se agregan los objetos encontrados en sitios urbanos (bares por ejemplo): sillas, cigarros, pipas, botellas de diferentes tamaños, periódicos, sacos. La técnica del collage introducido por los cubistas incorporará a la obra fragmentos de los objetos, llevando la realidad concreta a la obra de arte.

Sin embargo, la utilización de los objetos reales tendrá en el Dadá su clímax, ya que esta forma de “antiarte” los revalorizará al utilizarlos por si mismos (sobre todo los productos de la sociedad de masas) transgrediendo las convenciones y los modos aceptados para aproximarse a ellos, los objetos se convierten así mismos en sistemas artificiales de significados. Un original titulado “fuente”, por su creador Marcel Duchamp, se convertirá en una de las primeras naturalezas quietas objetuales de este siglo que reciben el nombre de Ready Made. Estamos ya muy lejos de lo producido en la Holanda de siglo XVII.

Los surrealistas por su parte, en su deseo de romper las premisas culturales vigentes, yuxtapondrán objetos que parecen no estar de alguna forma emparentadas. Surgen así asociaciones extrañas como observar una langosta sobre un teléfono (Salvador Dalí) o una taza con su plato y cuchara de piel (Oppenhein), o frutas personificadas (Kahlo), que son sólo algunas posibilidades que los creadores del inconciente nos aportan.

Una sociedad cada día más consumista y masificada convertirá en íconos de la sociedad moderna los objetos producidos por la industria y el mercado de la sociedad capitalista. Surge así, en las décadas de 1950 y 1960 el arte POP, después del Cubismo el más prolífico en la representación del tema.

Así como el cubismo amplia los objetos representados incluyendo todos aquellos presentes en los bares parisinos, el POP amplia haciendo motivo de representación todo lo producido por el mercado para el consumo: hamburguesas, conos, cajas de hojuelas de maíz, productos enlatados, platos de plástico, jabones industriales con sus cajas, en fin todo aquello que supuestamente habla de “progreso”.

El POP abandona las convenciones artísticas del pasado y las remplaza por la reproducción mecánica, seriamente repetida de las imágenes prefabricadas. Aunque no busca efectuar una critica mordaz, evidencia la gran cantidad de productos fruto de la creciente y expansiva industria. Andy Warhol al utilizar uno de los productos manufacturados y multiplicados treinta veces, hace de él una naturaleza muerta característica de la sociedad de consumo, ya no es la mesa del hombre rico la que se representa, sino, las necesidades impuestas por el mercado a un consumidor masivo y anónimo.

El POP pone claramente en evidencia como las naturalezas quietas evolucionan dentro del sistema de representación, de acuerdo a los cambios de la cultura y la sociedad.

En la denominada era posmoderna, se estudiaron acuciosamente los elementos y los objetos derivados de la concepción tradicional del tema (vanitas, mesa doméstica, vasos con flores) para llegar con libertad a acercamientos diferentes. Algunos artistas se han interesado por efectuar sus obras de forma mecánica, otros lo vuelven ambiguo al realizarlo en escalas superiores a la humana. Otros son mas convencionales y muestran los objetos sobre una mesa como una naturaleza clásica, pero con un concepto diferente convirtiéndose entonces en una reinterpretación y a la vez subversión del pasado. Los objetos son extraídos de su contexto y ubicados en otro.

En fin, los cambios son muchos y el tema sigue y continuará vigente, siempre y cuando existan creadores que se permitan poner su atención sobre todo aquello que los rodea y que habla de su tiempo y espacio.

Las naturalezas quietas hablan por sí solas, son temas siempre renovados, como se renueva diariamente la vida. La producción de naturalezas inertes en el presente siglo lo que ha hecho es ser coherente con su devenir por lo que debe ser analizada de forma abierta la renovación constante del tema y desde luego de la teoría que se formule sobre el mismo.

Naturaleza muerta, naturaleza inerte, naturaleza quieta vida silenciosa serán términos que día a día se ampliarán, al igual que se amplia el número de objetos producidos por el agro, por la industria, por la manufactura individual, intelectual, y otros, otros, otros.

Naturalezas Quietas en el Arte Costarricense

En Costa Rica la representación artística de naturalezas muertas, llega junto con la enseñanza académica. Organizar en un espacio objetos, réplicas de yeso del arte greco-latino, joyeros flores y frutas, para que sirvieran de modelo en el aprendizaje del dibujo y la pintura, del volumen, la sombra y el color fue usual a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX. Si al estar terminando el trabajo pictórico éste representaba con aproximación el modelo real, constituía señal de progreso por parte del educando.

Artistas de tendencia académica, nacionales y extranjeras, legaron al arte costarricense naturalezas inertes que nos permiten observar las latitudes tropicales en donde se efectuaron los trabajos, ya que la diversidad de nuestro país les brindó una gran cantidad de modelos. Frutas como los bananos, piñas, aguacates, anonas, mangos, pitangas, legumbres como lechugas, brócoli, verduras como chayotes, berenjenas, tomates, y en fin, todo aquello que además de comestible es bello en su forma, color y textura, se presentó ubicado sobre mesas con manteles o sin ellos y en algunos casos en ambientaciones románticas o cotidianas y brindándoles un aire de suma elegancia.

La representación de flores legará también obras de gran belleza en este período, generalmente representadas en hermosos y finos floreros así como en compañía de otros objetos. El pintor que más se inspiró en ellas, especialmente en las especies de orquídeas, fue el alemán Emilio Span. La mayoría de sus orquídeas no entran sin embargo en estas categorías, ya que son representadas directamente en su ambiente natural, pero permiten conocer la riqueza de especies existentes. La delicada pincelada y el trabajo por veladuras de los autores académicos, permiten captar con detalle la delicadeza de los pétalos y la sutileza de los colores de las flores.

Los pintores más importantes de la época, Enrique Echandi, Ezequiel Jiménez, Alex Bierig, Tomás Povedano, Emilio Span y Alejandro Steiner, entre otros, trasladaron al mundo del arte estos temas en composiciones abundantes en modelos y por tanto en formas y colores.

Es importante decir que es a través de lo representado y no de la forma en que se representa, donde podemos reconocer como regional las naturalezas muertas pintadas en la Costa Rica de fines del siglo pasado e inicios del presente

En la década del veinte y del treinta, el tema cobra nuevos bríos al producirse cambios en el terreno artístico. El deseo de representar lo cotidiano, no sólo como un medio para efectuar estudios formales y cromáticos, sino por la vinculación afectiva con el entorno, hace que las naturalezas quietas de esta época cobren una dimensión nueva.

Observamos ahora la presencia de objetos más sencillos, en composiciones más simples con contrastes cromáticos fuertes y con una ejecución que permite dejar la huella del pincel y una cantidad generosa de pigmento.

En los autores de esta generación no se busca representar detalladamente el objeto, sino aproximarse a éste en su volumen general y color independiente, lo que constituye indiscutiblemente el legado de los tres grandes maestros europeos de fines del siglo XIX: Vincent Van Gogh, Paul Gauguin y Paul Cezanne. La pintura de Francisco Zúñiga en su etapa costarricense, es un buen ejemplo de la asimilación de esta tendencia y de otras que llegan a Costa Rica en estas primeras décadas del siglo XX.

En los años cuarenta se renueva la enseñanza universitaria en arte gracias a los cambios impuestos por Teodorico Quirós y Margarita Bertheau, los temas de las naturalezas muertas continuaron siendo modelos favoritos para el aprendizaje académico, pero ya se permite más libertad en la representación pictórica, por lo que el tema de las flores se vuelve uno de los favoritos.

Son muchos los pintores que han ejecutado obras que representan flores en las técnicas de la acuarela y el óleo, pero sin duda alguna entre las artistas más sobresalientes de las décadas del cuarenta y cincuenta son Margarita Bertheau, Flora Luján. Además de producir algunas de las más exquisitas pinturas de flores, Bertheau influye con su técnica de ejecución a toda una escuela ‑por su actividad docente- en donde la mancha juega un papel fundamental, permitiendo que las formas se extiendan sobre el fondo con libertad, sin límites lineales pronunciados. En relación a esta artista es también importante anotar su papel sobresaliente en la divulgación de la técnica de la acuarela, que gracias a ella y a Fausto Pacheco, tiene un papel de relevancia dentro de la pintura costarricense y por tanto en la pintura de temas de flores por las transparencias que permite, ideales para la representación de superficies delicadas.

Como sucedió en el resto de Occidente, a medida que el siglo XX transcurría el artista fue cobrando libertad en la forma de abordar el tema, aproximándose cada cual a la tendencia que le fuera mas afín según su propia sensibilidad. Costa Rica no será la excepción, las naturalezas quietas continúan siendo temas de interés y son abordadas por algunos creadores como sus motivos centrales así como para la mayoría son tan sólo temas interesantes para representar de vez en cuando.

Una de las pocas artistas que se ha dedicado seriamente a trabajar el tema y además a innovarlo a nivel técnico con el uso de la chatarra, es Zulay Soto, quien con acierto ha logrado un gran lirismo en sus composiciones hechas con este material industrial. Luis Chacón ha hecho lo propio en la pintura mediante el uso de una paleta de gran sentido cromático y factura desenfadada para representar constantemente el tema de las flores. Chacón también está trabajando las naturalezas quietas en cerámica, en una posición interesante, ya que se encuentra en el justo medio de dos campos: el arte y la artesanía; al utilizar las técnicas de la manufactura industrializada de la cerámica y crear composiciones que luego pinta.

Otros creadores que abordan el tema con sumo interés dentro de un nuevo realismo, son Gonzalo Morales Sáurez y Hernán Pérez. Estos artistas recrean los elementos con gran detalle, ubicándolos dentro de ambientaciones que se toman inquietantes.

En las generaciones mas recientes y con un tratamiento contemporáneo del tema, algunos artistas han creado series en donde se retoma la temática, un caso sobresaliente es el de Manuel Zumbado, Mirtha Castro, los Vanitas de José Miguel Rojas, la sacralización del alimento en las instalaciones de Rafael Ottón Solís.

Dentro de este espectro no podían faltar los aportes en las técnicas fotográficas. Una serie interesante es la del artista Jorge Albán quien construyó un grupo de naturalezas inertes, extrayendo los objetos de su contexto e insertándolos en juegos de oposiciones: natural o manufacturado, delicado o agresivo, suave o duro. Por su parte, Victoria Cabezas en su interés por los objetos que revelan las costumbres y gustos del pueblo, los ha registrado dentro de sus ambientes evidenciando los contrastes existentes en relación con el gusto y las creencias de las gentes.

El desarrollo en la representación de los temas de naturalezas quietas en Costa Rica, como en el resto de Latinoamérica, es independiente de su fuente europea, tanto por su cronología como también porque muchos de los temas de interés en ese continente no tuvieron relevancia en contextos socioculturales diferentes. En nuestro país la representación de los Vanitas y de la objetivación de lo sagrado en lo material ha sido representado escasamente. Sin embargo hay que señalar el interés de artistas como José Miguel Rojas por la representación del Vanitas en su pintura e instalaciones y del nicaragüense Alberto Ycaza por hacer de los objetos representados puntos de unión con lo trascendente.

Como hemos visto brevemente, actualmente en Costa Rica las propuestas de naturalezas quietas son tantas como el número de artistas que deseen representarlas. Los motivos se amplían día con día enriqueciendo el universo del tema abriendo así horizontes mas amplios para los artistas y el público. Para algunos unos límites tan amplios son inconcebibles, por lo que no dudamos que un buen número de las propuestas que hoy incluimos en la exhibición como naturalezas muertas no sean consideradas por algunos dentro de la temática. Sin embargo el mundo sigue y la imaginación de los artistas continuará ampliando el panorama de la Historia del Arte y las lecturas de la información abrirán también un número infinito de posibilidades. Así sea.

Ileana Alvarado Venegas

Norbert Schneider: Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág. 86.
Norbert Schneider: Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág. 13.
Norbert Schneider: Naturaleza Muerta. Benedikt Taschen, 1992. Pág. 15.

Dadá: movimiento que surge como un propuesta irónica antártica por el desencanto proveniente de la sacralización del arte.