Del 17 de abril al 7 de junio
de 1988
La mayoría
de las sociedades han dado importancia, en menor
o mayor grado, a la muerte. En torno a ella se han
desarrollado creencias y prácticas como
una forma de paliar un evento, que si bien es inherente
a la condición humana, no deja de causar algún
efecto dentro del núcleo familiar y social.
Los grupos prehispánicos que
habitaron nuestro territorio, contaban con creencias
y prácticas
relacionadas con la muerte. Así, las técnicas
desarrolladas en la preparación del cuerpo y
el complejo ritual de las ceremonias de enterramiento
están relacionados con la creencia de la supervivencia
del alma y de la existencia del más allá.
Algunos elementos de los rituales funerarios pueden
ser rescatados de la información
que ha provisto la investigación arqueológica;
otros elementos pueden ser relacionados con la información
que suministran los relatos de cronistas y viajeros,
así como las creencias de grupos indígenas
actuales.