La
reforma monetaria de 1896 estableció el “patrón
oro” y el colón como unidad monetaria,
dividido en cien partes llamadas céntimos. A
partir de esta reforma el material con que se acuñaban
las monedas fue sustituido, paulatinamente, por materiales
menos costosos que el oro y la plata con que se venían
fabricando desde el siglo XIX. Si bien en las primeras
tres décadas del siglo XX se emitieron monedas
en fracciones del colón (2, 5, 10, 25 y 50 céntimos)
y en múltiplos del mismo (2, 5, 10 y 20 colones),
no fue sino hasta el año de 1935 en que se acuñaron
las primeras monedas por valor de 1 colón, en
un material compuesto por una mezcla de cobre y níquel,
cuyo diseño se mantuvo hasta 1978.
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