De frutas, verduras y otras cosas
Octubre 1998 - Enero 1999
Las naturalezas quietas son más que comidas o flores puestas sobre una mesa, son representaciones de elementos carentes de vida, o sacados de la naturaleza o pueden ser también creaciones humanas manuales o industriales. La exposición “De frutas, verduras y otras cosas. Naturalezas quietas”, trató el tema con amplitud mediante el arte costarricense y latinoamericano y la artesanía.

El Barroco es la época de oro de las naturalezas quietas por lo que se efectuaron pinturas de temas diversos. Fueron famosas las representaciones de animales muertos, ligadas a las jornadas de cacería de los grupos aristocráticos. En épocas de popularidad de libros, es frecuente encontrarlos también, así como las denominadas cajas de sorpresas donde se plasmaba una serie de objetos atesorados.
Durante el siglo XIX los objetos se convierten en protagonistas con gran libertad expresiva. Son famosos los zapatos, la silla y la representación de pipa de Van Gogh, por ejemplo. Sin embargo, será en el siglo XX, con el Cubismo (1907-1914) y su interés por estudiar los objetos en su estructura, que se amplía la diversidad de cosas representadas.

En el arte costarricense, sobre todo desde fines del siglo XIX, la Naturaleza Quieta se ha convertido en un tema importante, tanto para los artistas que ven en ella una herramienta maravillosa de estudio de las formas, colores y texturas, como también para aquellos que hacen de los objetos los verdaderos protagonistas de sus trabajos.
De una forma lúdica, la exposición, reunió pintura, escultura, cerámica escultórica, grabado, artesanía, fotografía, ensambles e instalaciones, generando comparaciones formales y de contenido entre las diversas épocas. En la muestra participaron tanto artistas nacionales de diferentes generaciones como también algunos otros creadores latinoamericanos.