Colecciones

Colección de objetos de oro

En Costa Rica, la evidencia arqueológica señala la aparición de los primeros objetos metálicos hacia el año 400-500 después de Cristo. La manufactura de objetos de metal alcanzó su máximo desarrollo después del 700 D.C. y hasta el contacto con los españoles.

La mayoría de los objetos de metal que se han recuperado en Costa Rica proceden del Pacífico Sur; esto se debe a la existencia en dicha región de yacimientos de oro y cobre en estado natural.

Los artesanos precolombinos que ocupaban la zona que actualmente es Costa Rica trabajaron el oro nativo de procedencia aluvial. Éste se obtenía de las arenas de los ríos y de las riberas de las costas y se lavaba en bateas de madera. El arte del trabajo de los metales requiere una habilidad particular, un aprendizaje largo y complicado, que realizaban especialistas de tiempo completo.

Mediante el martillado de pequeños fragmentos de oro se elaboraban piezas laminadas en forma de pectorales, brazaletes, diademas, discos; los cuales estaban decorados con diseños geométricos, formas de animales y representaciones humanas. Las decoraciones se efectuaban con la técnica del repujado, el cual consistía en presionar por la parte de atrás del objeto con un instrumento sin punta, quedando en relieve los diseños por la parte delantera.

La fundición con la técnica de la cera perdida fue la más empleada en la producción de objetos. La técnica consistía en modelar primero el objeto deseado en cera de abejas. El diseño se cubría con diversas capas de arcilla, formando así una especie de molde que se dejaba secar por unos días. Este molde se calentaba a fin de que la cera se derritiera y saliera por un conducto que se había dejado con este propósito. Al derretirse la cera, en el interior del molde quedaba un espacio hueco con la forma del diseño original, el cual era llenado con el metal fundido. Una vez que se enfriaba el molde se rompía y el objeto se limpiaba, se recortaban los conductos por donde había entrado el metal, se retocaba y pulía. Para elaborar piezas fundidas también se realizaban mezclas de metales, especialmente oro y cobre, como la llamada “tumbaga”.

En oro se hicieron objetos como anzuelos, agujas, punzones; pero también se hicieron distintivos de rango en forma de adornos personales y ofrendas para el ajuar de los difuntos. Algunos objetos también fueron hechos para ser utilizados en rituales por parte de los chamanes o sacerdotes.

En la orfebrería son llamativas las representaciones de fauna como peces, cangrejos, tortugas, armadillos, venados, jaguares, lagartijas, lagartos, aves y ranas. Estas representaciones ponen en evidencia la importancia del entorno natural en relación con el ser humano. De igual manera, se elaboraban figuras de formas compuestas (humanas y animales), las cuales representaban simbólicamente a personajes especiales como los chamanes y sacerdotes.